Livestock Research for Rural Development

Volume 8, Number 2, July 1996

Estudio del comportamiento de vacas y búfalas gestantes en la extracción de jugo de caña

Walter F Galindo y Nguyen Van Thu (1)

(1) Department of Animal Production, Cantho University, Cantho, Vietnam

Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (CIPAV) AA 20591 Cali, Colombia E-mail: cipav@cipav.org.co

Abstract

Six F1 cattle (Holstein x Zebu) and six buffaloes (Murrah breed) were compared as sources of animal traction for the extraction of juice from sugar cane using a vertical 3-roll crusher. Each animal worked for 1.5 hours daily during alternate weeks (one week working; one week resting) over a 6-week period. Measurements were made of rate of crushing of the cane (kg/hour), juice extraction rate (kg juice from 100 kg cane stalk), heart and respiration rate, rectal temperature, body weight change and feed intake, energy expended, work capacity and distance walked.

For reasons beyond the control of the researchers, the variety of sugar cane available for crushing was different in the two work periods. When the cows worked the cane variety was Puerto Rico 61632 and for the buffaloes it was POJ2878. The latter has a harder rind and is more difficult to crush. Thus the faster rate of crushing (162 kg/hr) observed with the cows compared with the buffaloes (131) may have been due partly to differences between the cane varieties. However, the cows walked faster (0.71 vs. 0.60 m/second) and exerted 52% more power (0.36 vs. 0.24KW) than the buffaloes. The pulse rate of the cows had increased by 50% by the end of the work period of 1.5hr compared with 30% for the buffaloes while respiration rate had doubled for the cows compared with a 44% increase for the buffaloes. The buffaloes maintained their body weight during work while the cows lost weight. Overall gain in body weight was greater for the buffaloes than for the cows. Both the cows and buffaloes (the four of each group that were pregnant during the course of the experiment) calved normally after completion of the experiment.

Despite the deficiencies in design (confounding of sugar cane variety with animal specie), the results showed that in the work of grinding sugar cane, the buffaloes suffered less physiological stress than the cows and are probably the more appropriate specie for multipurpose activities involving work.

Key words: Cows, buffaloes, females, multipurpose, work, sugar cane, crusher, juice extraction

Resumen

En el Instituto Mayor Campesino, municipio de Buga con humedad relativa < 70%, precipitación 730 mm/año, altitud 1000 msnm, temperatura 24 ºC se realizó un ensayo con un grupo de seis vacas F1 (Holstein x Cebú) y seis búfalas de la raza Murra con el fin de evaluar su comportamiento como animales multipropósito (leche, crías y trabajo). De cada grupo cuatro animales estaban en estado de preñez. Se diseñó un ensayo asignando jornadas de trabajo de 1.5 horas/día para cada animal, accionando un trapiche de tres masas verticales para la extracción de jugo de caña. Las dos especies animales trabajaron una semana y descansaron otra, en forma alterna, hasta completar seis semanas en total. Las variables cuantificadas fueron agrupadas de la siguiente manera: (i) Variables de producción: cantidad de caña molida (kg/hora), eficiencia del trapiche (de acuerdo con la variedad de caña molida y la especie animal que movía el molino) y grados Brix; (ii) Variables fisiológicas: ritmo cardíaco y respiratorio, temperatura rectal, cambio de peso y consumo total de alimento en materia seca; (iii) Producción de energía: distancia total recorrida por cada especie en cada jornada de trabajo durante la molienda, velocidad de desplazamiento, fuerza, trabajo y potencia.

Por razones ajenas del control de los investigadores la caña disponible para el ensayo fue diferente cuando trabajaron las vacas (Puerto Rico 61632) que en el caso de las búfalas (POJ2878). La tasa de molienda fue más rápida y el grado de extracción de jugo mayor para las vacas que para las búfalas. Sin embargo, al confundirse el efecto de la especie animal con el de la variedad de caña (la caña molida por las vacas fue más blanda), no se puede saber cual fue la razón exacta de las diferencias. Las vacas caminaron mas rápidamente (0.71 vs. 0.60 m/segundo) y ejercieron 52% más poder de trabajo (0.36KW vs. 0.24). Al final de 90 minutos de trabajo las vacas habían incrementado el pulso en 50% con respecto al inicial mientras que las búfalas lo aumentaron en 30%. El ritmo respiratorio en las vacas casi se duplicó y en el caso de las búfalas apenas lo aumentó en un 44%. Las vacas perdieron peso vivo durante las semanas de trabajo y en las de descanso lo recuperaron, mientras que las búfalas ganaron peso tanto en el período de trabajo como en el de descanso. La ganancia en el período total fue mas alta para las búfalas. No hubo diferencias en el consumo de alimentos. Después del ensayo parieron sin problemas tanto las búfalas como las vacas (4 ejemplares en cada caso) que estaban gestantes al momento de realizar el trabajo.

A pesar de las deficiencias en el diseño del ensayo (siendo confundida el efecto de la variedad de caña con el de la especie animal), se puede presumir que las búfalas sufrieron menor que las vacas en cuanto al estres calórico provocado por el ejercicio y fueron más aptas para accionar un trapiche panelero.

Palabras claves: Vacas, búfalas, multipropósito, trapiche, caña, trabajo.

Introducción

El trabajo manual humano continúa siendo la fuente de energía mas utilizada en las labores agrícolas tanto en Asia y Africa como en Sudamérica y contribuye con más del 70% de los requerimientos totales. De igual forma los animales de tiro aportan el 23 % del total y las máquinas solamente el 6%. (FAO 1987, citado por Chirgwin 1994).

La energía animal continúa haciendo un aporte bastante significativo a la agricultura de acuerdo con las cifras anteriores. En los países en desarrollo se estima que de aproximadamente 480 millones de hectáreas con vocación agrícola, el 52% son cultivadas con animales de trabajo. En los países industrializados en cambio, de 640 millones de hectáreas cultivadas solamente el 11% son laboradas con tracción animal (Gifford 1992 citado por Chirgwin 1994).

Generalmente cuando se hace referencia a animales de trabajo siempre se evoca la imagen de ejemplares machos realizando diferentes faenas en el campo. Pero al comenzar la presente década algunos autores como Saadullah (1991), Pearson (1992), Zerbini (1993) y Thu (1993), han publicado resultados de investigaciones adelantadas acerca del comportamiento productivo y reproductivo de hembras bovinas de tiro. Estos estudios demuestran que las vacas pueden emplearse para trabajar siempre y cuando se les proporcione un adecuado manejo, nutrición y jornadas de trabajo apropiadas. De esta manera las vacas pueden llegar a hacer múltiples aportes en las actividades del sector agropecuario y más específicamente en el sistema finca.

En la mayoría de los casos la tendencia a emplear hembras como fuente de energía animal obedece a situaciones donde la escasez de forraje durante la época seca hace imposible mantener machos que únicamente laboran dos meses al año. De esta manera al sustituir bueyes por vacas de tiro se disminuye la presión sobre los recursos forrajeros disponibles y se obtienen animales multipropósito pues además de dar leche y crías producen trabajo (Preston y Leng 1987).

En Colombia el uso de hembras como animales de trabajo es una costumbre muy poco común. Sólo se tienen registros de esta práctica en el norte del departamento de Boyacá donde, según aseguran los campesinos del lugar, las "vacas buey" aran sus campos desde hace mucho tiempo. La razón de esta tradición es la poca extensión de las fincas que en promedio son de 0.64 ha (1 día de buey), lo que hace impracticable mantener un macho que sólo se utiliza durante 50 días/año como máximo. Además, los campesinos de esta zona atribuyen ventajas a la vaca sobre el buey pues, según ellos, las hembras son más eficientes que los machos ya que tienen una capacidad de aprender a realizar una determinada tarea más rápidamente y obedecen mejor las órdenes (IDEADE 1994). Sin embargo, en nuestro medio no existen estudios al respecto y se desaprovecha la posibilidad de incorporar la hembras bovinas como fuente de tracción con bajo consumo de energía en el sistema finca.

Otra especie que por sus características físicas se convierte en una alternativa para el campo colombiano es el búfalo. El búfalo asiático, de agua o de río (Bubalus bubalis bubalis) llegó al país hace 25 años proveniente de Trinidad-Tobago. En la actualidad se cuenta con un hato de aproximadamente 8,000 animales distribuidos en gran parte del territorio nacional. Las razas más importantes son: murrah, jaffarabadi, mehsana, nili y ravi, mediterránea y surti. Esta especie se clasifica como de triple utilidad pues produce carne, leche y trabajo. Además posee gran rusticidad, fortaleza, docilidad, adaptabilidad a diferentes climas y alta eficiencia para digerir forrajes de baja calidad.

Existen alrededor de 130 millones de búfalos en el mundo. Cerca del 94% de esta población se encuentra en Asia. Además, el 99% de los búfalos son criados por pequeños granjeros, quienes poseen no más de dos hectáreas y no más de cinco animales. El búfalo, además de productor de carne y leche, representa el 20-30% de la fuerza de trabajo en fincas de Tailandia, Indonesia, Malasia, Filipinas, Indochina y en el sur de China (FAO/APHCA 1984 citado por Carrero 1991).

En el continente americano es relativamente poca la información que existe sobre búfalos, a excepción de Brasil que cuenta con una población cercana a 1.5 millones de ejemplares. En las plantaciones de Palma Africana, especialmente en los llanos orientales de Colombia, el búfalo tiene singular importancia pues la recolección del fruto se realiza con estos animales. Se reporta el diseño de carretas con capacidad de transportar hasta tres toneladas de carga (El Agroganadero 1992). La eficiencia del búfalo como animal de tiro o de trabajo es excelente. Dos búfalos de trabajo equivalen a tres bueyes. La velocidad de desplazamiento en terreno plano para un animal de 700 kg, con una carga efectiva de 1,300 kg en un remolque de dos ruedas neumáticas, es de 2.5 km/hora. Con carreta de cuatro ruedas de caucho y buen piso puede tirar hasta 2 toneladas. La carga sobre enjalma o angarilla: en terreno plano es de 200 kg, en loma de 170 kg (El Agroganadero 1992).

Estudios realizados por Thu et al (1993), muestran una respuesta positiva al suplementar búfalos de trabajo con bloques multinutricionales en dietas básicas con tamo de arroz sin tratar. Los animales suplementados con bloque obtuvieron un incremento de peso de 0.06 kg/día mientras que los del testigo, sin acceso a bloque, perdieron 0.4 kg/día. El ritmo respiratorio presentó menor variación en el grupo suplementado que en el testigo. Así mismo, tanto el área diaria trabajada como la velocidad de avance estuvieron a favor de los búfalos con bloque. Las hembras de esta especie también se emplean en el campo afirmándose que pueden trabajar 3.5 horas diarias sin llegar a perjudicar su rendimiento lechero. El promedio de producción diario es de 7 litros por animal en ordeño con ternero en explotaciones lecheras. La leche de búfala contiene mayor contenido de sólidos totales, mayor porcentaje de grasa, proteína, lactosa y cenizas con respecto a la leche de vaca.

Materiales y métodos

Este trabajo se llevó a cabo con el objeto de integrar el componente agrícola y pecuario en una finca mediante el uso de la energía animal en la extracción de jugo de caña, evaluando el comportamiento productivo y reproductivo de vacas y búfalas multipropósito. El ensayo se realizó en las instalaciones del Instituto Mayor Campesino (IMCA), localizado en el municipio de Buga, Valle del Cauca, Colombia. Las condiciones climáticas de la zona son las siguientes: humedad relativa < 70%, precipitación 730 mm/año, altitud 1000 msnm y temperatura 24 ºC.

Descripción del sistema

El ensayo se llevó a cabo con el fin de evaluar el efecto del trabajo en hembras gestantes. La duración del mismo fue de doce semanas en total. En este experimento los animales trabajaron en forma individual.

Se trabajó con un grupo de seis búfalas, cinco de primer parto de 2.5 años de edad y una de segundo parto de 4 años de edad. Cuatro de ellas se encontraban en gestación y dos vacías. Todos los animales se ubicaron en corrales individuales de 3 x 4 m con libre acceso a comederos y bebederos. El tipo de búfalo que tenemos en Colombia no puede considerarse de raza pura sino que es el resultado de una mezcla de las razas Jaffarabadi, Mediterránea y Murrah, predominando esta última, lo cual se refleja en el fenotipo de los animales.

El grupo de seis vacas se conformó así: 5 hembras (Holstein x Cebú) de segundo y tercer parto, el sexto animal (Criollo x Cebú) se mantuvo vacío (sin preñar). Al igual que en el grupo de las búfalas cuatro animales estaban en gestación y los otros dos vacíos.

Como dieta básica todos los ejemplares recibieron una mezcla en proporción 1:1 de cogollo de caña y pasto elefante a voluntad, 2 kg/animal/día de harina de arroz, bloque multinutricional a voluntad y libre acceso a agua fresca. Este experimento se desarrolló en dos fases sucesivas durante las cuales permanecieron en estabulación completa en corrales bajo techo. En la primera fase se trabajó con las búfalas y en la segunda con las vacas.

Fase I

Las búfalas se distribuyeron en dos grupos de tres animales cada uno. La duración de esta fase fue de seis semanas. Cada semana, mientras que el primer grupo trabajaba el segundo descansaba. Las vacas permanecieron en reposo durante este tiempo.

El trabajo consistió en moler caña de azúcar en un trapiche vertical de tres masas para tracción animal (la longitud y diámetro de la masa que hace el trabajo más importante son 7 y 21 pulgadas y se denomina mayal). Las jornadas diarias se distribuyeron en tres turnos de 1.5 horas para cada animal. En la mitad de la jornada, primeros 45 minutos, se concedió un descanso de 15 minutos después de los cuales se reinició el trabajo hasta completar 90 minutos de trabajo efectivo. Con el fin de minimizar el efecto de la temperatura ambiente sobre los animales cada individuo rotó por los tres turnos de trabajo establecidos. Así, cada animal laboró una semana en el primer turno, la segunda semana en el segundo turno y la tercera semana en el tercer turno. Durante el tiempo que los animales no molían estuvieron en sus respectivos corrales descansando hasta el próximo turno.

Fase II

La fase dos es una réplica de la anterior, donde las búfalas son reemplazadas por las vacas.

Variables de producción

Capacidad

La capacidad de una máquina permite conocer la cantidad de caña molida por unidad de tiempo, expresada en kg o toneladas por hora. Hay dos clases de capacidad, la teórica y la real. La primera establece la cantidad de caña que puede pasar por el molino en un tiempo definido (generalmente muy corto), donde la máquina trabaja en forma continua. La real se refiere a la cantidad de caña molida por unidad de tiempo, teniendo en cuenta las paradas, obstáculos y condiciones normales de trabajo en los trapiches. Esta última es siempre inferior a la teórica. Para Colombia se considera que la capacidad real es del 70% de la teórica (García 1989).

Extracción

La extracción de un molino se refiere a la cantidad de jugo recuperada (Pj), con respecto a una determinada cantidad de caña (Pc) y se expresa en porcentaje así: E = (Pj/Pc) x 100. La extracción de jugo en un trapiche varía de acuerdo a la variedad de caña, estado de maduración, diámetro de los tallos, abertura de las masas, estado mecánico del molino y en especial de las masas. Tanto en los molinos de tracción animal, como en los de tracción mecánica la extracción varía entre 40 y 60% (García 1989).

Grados Brix

Los grados brix del jugo de caña están dados por la relación de los pesos y contenidos de sólidos solubles. Para realizar esta lectura se utiliza un refractómetro manual, el cual mide el grado de refracción del jugo de caña-guarapo a través de un prisma. Esta cuantificación es muy útil a nivel de campo ya que solo basta una gota de jugo, la cual se deposita sobre el prisma, se baja la ventana del refractómetro e inmediatamente después se puede realizar la lectura (Carrthers et al 1992). Las mediciones de eficiencia y grados brix se hicieron diariamente durante todo el ensayo de acuerdo a la anterior descripción.

Variables fisiológicas

Ritmo cardíaco, respiratorio y temperatura rectal

Las dos primeras variables se tomaron antes, en el intermedio y al final de cada turno (0-45-90 minutos). La temperatura rectal se midió antes y después del trabajo (0-90 minutos).

Cambio de peso

Los animales fueron pesados semanalmente, durante todo el ensayo, incluidos los períodos de descanso y trabajo, con el fin de detectar los cambio de peso que se sucedieran en el proceso. Los pesajes se realizaron dos días consecutivos al final de cada semana, a la misma hora del día antes de suministrar el forraje. Los dos pesajes semanales se hicieron con el objeto de minimizar el error por efecto de la evacuación o no de las heces.

Consumo de alimento

Los consumos de alimento, incluidos todos los componentes de la dieta, se midieron cada día teniendo en cuenta la cantidad ofrecida y la rechazada en el comedero.

Producción de energía

Distancia recorrida

La distancia total recorrida por el animal, en cada turno, se cuantificó teniendo en cuenta el número total de vueltas dadas en el trapiche en noventa minutos y el radio de la circunferencia que describía al mover el molino. Para hacer el cálculo se trabajó con la siguiente fórmula: Recorrido = 2?? x R x V donde: R = radio, V = número de vueltas.

Velocidad de desplazamiento

El cálculo de la velocidad con que los animales movían el trapiche se hizo dividiendo la distancia recorrida por 90 minutos. El resultado de esta operación nos da la cantidad de metros recorrida en un minuto.

Fuerza

Este término se define como la fuerza que se ejerce sobre un cuerpo para moverlo venciendo la atracción de la tierra (fuerza de gravedad). En términos físicos se define como masa por aceleración y sus unidades se expresan en Newtons (N). Para medir esta variable se emplea un dinamómetro cuyas lecturas se dan en kilogramo fuerza (kgf), que deben ser llevados a N empleando la siguiente fórmula N = Kgf x 10 N, donde 10 N = la velocidad de la caída de un cuerpo (10 m/sg²)

Trabajo (T)

Se entiende como trabajo la fuerza que se debe aplicar a una herramienta o implemento para desplazarlo una distancia determinada y sus unidades se expresan en Julios (J). Para nuestro caso, T se debe entender como la fuerza que se aplica al trapiche para que este funcione. T = N x m, donde m es la distancia recorrida en metros.

Potencia (W)

Potencia es el trabajo requerido para accionar un implemento en un segundo de tiempo. En términos prácticos potencia es la cantidad de trabajo que debe realizar uno o dos animales para mover un trapiche en un segundo de tiempo expresado en vatios (W). W = T/t. Donde t es el tiempo que dura el trabajo en segundos.

Resultados y discusión

Variables de producción

Tabla 1:. Capacidad del trapiche con trabajo individual de vacas y búfalas
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Búfalas Vacas Prob
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Caña (kg/h) 102 131 0.01
Extracción (%) 48.0 52.5 0.01
Grados Brix 16.5 15.1
Variedad Pto. Rico POJ
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Las variables de producción se refieren a la cantidad de caña que muele el trapiche en un lapso de tiempo determinado con un tipo de energía específica. Los resultados en la Tabla 1 muestran una tasa de molienda más rápida y un grado de extracción de jugo mayor para las vacas que para las búfalas. Ya que fue confundido la especie animal con la variedad de la caña, no se puede saber cual era el determinante de las diferencias. Las búfalas molieron caña de la variedad Puerto Rico 61632 cuyo tallo es más duro que el de la POJ 2878 (molida por las vacas) que es mas blanda y por lo tanto facilita la extracción del jugo. A pesar de esto no se descarta la posibilidad de una interacción entre la especie animal y la variedad de la caña. Es de anotar que la graduación de las masas fue la misma durante todo el ensayo.

Según García (1989), en la hoya del río Suárez (departamento de Santander, Colombia) la capacidad promedia de los trapiches verticales movidos con caballos y bueyes en una hora de molienda es de 150 y 200 kg respectivamente utilizando un animal. Estos rendimientos son superiores a los obtenidos en nuestro estudio. Sin embargo, se demuestra el potencial de las hembras de tiro que en determinado momento pueden llegar a reemplazar a los machos con resultados importantes. Hay que tener en cuenta que animales de paso rápido, como los caballos y las vacas, cuando se alimenta el trapiche con más de dos cañas de tamaño mediano disminuyen o detienen su paso, mientras que los más lentos como los búfalos mantienen un paso uniforme aún si se pasan tres y a veces cuatro cañas al tiempo. Un hecho importante es la forma en que los animales se van acostumbrando al trabajo en la medida que avanza el tiempo. En nuestro caso se encontró que semanalmente la cantidad de caña procesada se incrementó un 30% con respecto a la semana anterior. De esta manera los ejemplares van tomando un ritmo constante hasta llegar al tope de su rendimiento.

Variables fisiológicas

Signos vitales

Las variables fisiológicas (ritmo cardíaco y respiratorio) se cuantificaron antes de iniciar, en la mitad y al finalizar el trabajo (0, 45 y 90 minutos). Estas presentan diferencias altamente significativas entre las especies, al igual que entre el inicio y los primeros 45 minutos de iniciada la jornada, pero a partir aquí hasta terminar no se presentan diferencias.

Tabla 2:. Comportamiento de los signos vitales. Pulso por minuto, Incremento (%)
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Búfalas

Vacas

Variable Min Incr,% Incr,% Prob
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Pulso 0 60 72
45 77 28 105 46 0.01
90 78 30 108 50 0.01
Respiración 0 18 30
45 24 33 56 87 0.01
90 26 44 57 90 0.01
Temp. rectal 0 38.2 38.7
90 38.6 1 39.6 2 0.05
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En la Tabla 2 vemos que al final de 90 minutos las vacas han incrementado el pulso en 50% con respecto al inicial mientras que las búfalas lo aumentan 30%. Igual sucede con el ritmo respiratorio que las vacas casi duplican y las búfalas apenas lo aumentan en un 44%. Es de esperarse que esta última observación sea normal puesto que la respiración aumenta o disminuye, junto con el pulso, dependiendo del esfuerzo físico que se exija.

La temperatura rectal no presenta diferencias en las dos especies desde el comienzo hasta el final de la jornada. De acuerdo con estos resultados se puede presumir que las búfalas sufren menor estres calórico por el ejercicio puesto que sus signos vitales sufren menor alteración durante la jornada y por tal razón se puede pensar que asimilan mejor el trabajo que las vacas. Un hecho que contribuye a perturbar menos a las búfalas es su temperamento tranquilo, además conservan un ritmo constante (paso uniforme) en el trabajo mientras que las vacas inician con un ritmo rápido, llegan a un punto máximo y al final reducen el paso.

Tabla 3. Cambios de peso (kg)
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Vacas Búfalas
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Peso vivo, kg
Inicial 488 476
Final 491 493
Cambio total 3 17
Cambio ani/día (T) -0.95 0.05
Cambio ani/día (D) 1.64 1.14
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Cambio de peso

Si se observa el cambio de peso de los animales (Tabla 3) vemos que el efecto del trabajo se manifiesta de diferente manera en las vacas y búfalas. Para las primeras el peso disminuye durante las semanas de trabajo (T) y en las de descanso (D) tienden a recuperarlo. Las búfalas por el contrario sólo pierden en el primer período de T y en los dos restantes lo mantienen.

Para las dos especies el aumento de peso durante los períodos de D se atribuye a una ganancia compensatoria debido al esfuerzo que se realiza en T. En las vacas la ganancia compensatoria durante D es mayor puesto que en T pierden casi un kg/día mientras que las búfalas tienden a sostener su peso en el mismo período.

El incremento de peso acumulado de las vacas durante todo el ensayo fue de 3 kg, muy por debajo de las búfalas que ganaron 17 kg en las mismas condiciones (82.3% mas que las vacas). Estas diferencias del comportamiento del peso vivo podrían deberse a la velocidad que cada especie desarrolla al trabajar. Según esto las vacas, por tener un paso más rápido (Tabla 5), gastan más energía que las búfalas y como consecuencia de esto pierden mayor peso que las otras en iguales condiciones de trabajo y manejo. Hay que tener en cuenta que los dos grupos de animales se encontraban en el último tercio de gestación. Es de esperar entonces un aumento de peso de las futuras madres por efecto del desarrollo de los fetos que solo se manifestó en las búfalas. Sin embargo, no se notó ningún efecto (bajo peso) sobre los becerros al nacimiento. Por esto podemos pensar que cuando los requerimientos de energía de un animal por efecto del trabajo se incrementan y no son cubiertos por la dieta suministrada, las reservas corporales son las encargadas de aportar este faltante. Además, el acontecimiento de algún efecto negativo sobre el desarrollo normal de la futura cría debido a la producción de trabajo debe ser compensado por períodos de descanso y el suministro de una adecuada suplementación estratégica a partir de nitrógeno no proteico (NNP), proteína sobrepasante y ácidos grasos de cadena larga (AGCL) (Preston y Leng 1987).

Tabla 4:. Consumos de alimentos y de agua
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Vacas

Búfalas

T D T D
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Consumo de MS (kg/día)
Forraje 7.66 8.04 7.22 7.36
Bloque (10% de urea) 0.96 1.18 0.52 0.48
Harina de arroz 1.78 1.78 1.78 1.78
Total 10.4 11.0 9.52 9.62
Total/100 kg peso vivo 2.11 2.24 1.96 1.98
Agua
Litros/día 13.8 15.1 19.5 18.3
Litros/100 kg peso vivo/día 2.8 3.1 4.0 3.8
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Consumo de alimento

Los consumos de alimento y de agua no mostraron diferencias significativas entre las especies estudiadas, ni entre los períodos de descanso y de trabajo (Tabla 4).

Esto puede explicar de alguna manera la teoría según la cual cuando a los animales de trabajo se les suministra dietas fibrosas con bajo contenido de proteína, y tienen un consumo adicional de energía para mantener la actividad muscular (trabajo), no incrementan la ingestión de alimentos sino que maximizan la digestión y absorción de nutrientes y/o los movilizan de los tejidos y/o aumentan el tiempo de retención de la ingesta (Ffoulkes et al, sin fecha). Cualquiera de estas reflexiones podría ser cierta pero hasta el momento no se ha corroborado científicamente ninguna de ellas.

Vale la pena resaltar que el consumo total de MS encontrado (para las dos especies) es inferior a la ingesta de novillos de engorde y de vacas lecheras. Molina y Molina (1991) reportaron consumos en MS de novillos de ceba correspondientes al 3.2 kg/100 kg peso vivo, y para vacas en producción superiores al 3 kg/100 kg de peso vivo. Esto podría explicarse por su etapa de madurez, y por lo tanto su proceso de desarrollo corporal (crecimiento) se ha detenido y que el trabajo es un proceso en el cual se oxida la energía y no se sintetiza (Preston y Leng 1987). El consumo de bloque por parte de las búfalas puede considerarse dentro de lo normal. Observaciones realizadas en diferentes zonas de Colombia respecto a los hábitos alimenticios de los bufalinos manifiestan la poca aceptación de estos animales a materiales como sales, melazas y concentrados si tienen buena disponibilidad de forrajes verdes. En estos casos lograr algún consumo de estos complementos requiere tiempo y, en el mejor de los casos, nunca llegan a ingerir las mismas cantidades que los bovinos. En nuestro caso el bloque tuvo buena aceptación en algunos animales pero en otros no fue así.

Aunque en condiciones normales de pastoreo, estabulación parcial o total se considera que el ganado bovino ingiere alrededor de 0.6 kg/día de bloque, Molina y Molina registran consumos de novillos en ceba de 2.4-1.5-1.3 kg/animal/día. En este caso las vacas tienen un consumo de 0.5 kg por encima de lo que podría considerarse normal. En Colombia no se registran datos acerca de la ingesta de bloque ad libitum en vacas de trabajo, pero en Bangladesh (Saadullah 1991) y en Vietnam (Thu 1993 comunicación personal) se suministran cantidades diarias de 0.45 y 0.7 kg/animal/día con buenos resultados comparadas con dietas fibrosas carentes de nitrógeno no proteico (NNP).

El consumo de agua de bebida es significativamente diferente de acuerdo a la especie. El mayor consumo de agua de las búfalas se atribuye a los problemas de termo regulación de su especie cuando no tienen acceso a piscinas o revolcaderos para controlar la temperatura corporal como en este caso donde se pueden dar temperaturas de hasta 34 ?C a la sombra. Esto no quiere decir que los revolcaderos sean indispensables. Una buena práctica para defender a los animales del calor es bañarlos durante uno o dos minutos antes y después del trabajo si se trabaja bajo techo. Cuando la temperatura es muy alta, la jornada larga y se trabaja a la intemperie, los búfalos deben remojarse a mitad de la jornada para tener un buen desempeño de los ejemplares (menos estres).

Producción de energía

Tabla 5: Gasto de energía animal en 1.5 horas diarias
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Recorrido Velocidad Fuerza

Trabajo

Especie (m) (m/sg) (N)* (kJ)** (kW)***
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Búfalas 3264 0.60 392 1280 0.237
Vacas 3856 0.71 504 1944 0.360
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* Newtons, ** Kilojulios, *** Kilovatios

 

Hubo diferencias marcadas en cuanto a la distancia recorrida y la velocidad de desplazamiento entre las dos especies (Tabla 5). Estas diferencias no deben ser atribuidas a la variedad de caña molida, como ya se explicó en el capítulo correspondiente a variables de producción, sino al paso de las vacas que es más rápido que el de las búfalas independientemente del trabajo que realicen. Goe (1983) reporta que el esfuerzo de tracción (fuerza) para vacas corresponde al 8% de su peso, igual al encontrado en nuestro estudio (39 kgf), pero para las búfalas es del 10% (50 kgf) que es igual al registrado para machos de su especie por el mismo autor.

Aunque no se encontraron referencias acerca del esfuerzo de las búfalas podemos pensar que ellas pueden equipararse a los machos de otros animales de tiro como caballos y bueyes. Por lo general, el esfuerzo de tracción para diferentes especies animales varía entre el 10 y el 14% del peso corporal a velocidades de 2.5-4 km/hora (velocidades consideradas baja y media en su orden).

Se dice que la potencia producida por un animal varía según el esfuerzo y la velocidad que mantenga. Esta teoría se corrobora aquí puesto que las vacas al realizar mayor esfuerzo y velocidad generan 52% más potencia que las búfalas. Como resultado de su mayor intensidad de trabajo, las vacas tienen un mayor desgaste físico que se evidencia en su menor ganancia de peso frente a las búfalas realizando el mismo tipo de labor.

Conclusiones

A pesar de las deficiencias en el diseño del ensayo (siendo confundida la variedad de caña con la especie animal), se puede presumir que las búfalas sufrieron menor que las vacas en cuanto al estres calórico provocado por el ejercicio y que fueron más aptas que las vacas para accionar un trapiche panelero. Las jornadas de trabajo de hora y media diaria en la molienda de caña de azúcar a la que fueron sometidos los animales no lograron afectar fisiológicamente a vacas y búfalas en gestación.

Con la utilización de hembras multipropósito se puede llegar a disminuir la dependencia de fuentes energéticas externas al sistema, eléctricas y/o combustible fósil, para la transformación de productos de la finca como en este caso la molienda de la caña de azúcar. De igual forma al reemplazar los animales tradicionalmente empleados para trabajo como equinos, mulares y bueyes por hembras bovinas y/o bufalinas se puede lograr incrementar la productividad de las parcelas y usar eficientemente los recursos disponibles.

La suplementación estratégica (NNP en forma de bloques multinutricionales, proteína y AGCL sobrepasantes) en hembras de trabajo gestantes debe vigilarse muy atentamente para conseguir buenos resultados tanto productivos como reproductivos. A pesar de haber logrado recoger información acerca del comportamiento de hembras multipropósito, es necesario continuar investigando ya que en nuestro país es poco lo que se conoce al respecto.

Referencias

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(Received 1 March 1996)